viernes, 18 de diciembre de 2009

Hasta siempre, Jennie




La artista estadunidense Jennifer Jones, quien estuvo nominada a cinco premios Oscar y en 1943 logró obtenerlo gracias a su interpretación en 'La canción de Bernadette' murió a los 90 años en su casa de Malibú. Jenniffer Jones nació como Phylis Isley un 2 de marzo de 1919 en la ciudad de Tulsa, en el estado de Oklahoma. Intérprete sensual, de gran presencia en pantalla y con unas indudables dotes para el melodrama más desgarrado, la actriz participó en películas de la talla de 'Duelo al sol' -posiblemente su interpretación más recordada: la fogosa Pearl Chavez dejándose engañar por el villano al que daba vida un enorme Gregory Peck-, 'Jennie' -la obra maestra de William Dieterle, una de las puntas de lanza del cine poético clásico- o la 'Madame Bovary' en versión de Minnelli. Trabajó para cineastas como John Huston, King Vidor, Michael Powell o Vittorio de Sica y estuvo casada en segundas nupcias con el magnate de Hollywood, David O. Selznick. Fue el máximo mandatario de la RKO y de la Metro-Goldwyn-Mayer quien se encargaría de seleccionar, con un afilado instinto para el éxito, los papeles que debía interpretar la actriz hasta la muerte del mismo en 1965 por un fallo cardíaco. La hija de la pareja, Mary Jennifer O. Selznick se suicidaría en 1975 saltando desde unas oficinas en construcción en Los Angeles (el primer marido de la actriz, el actor Robert Walker, también se quitó anteriormente la vida al enterarse del matrimonio de su ex mujer con el productor de "Lo que el viento se llevó").
Alejada del cine desde 1974, fecha en la que se estrenó su última película:  'El coloso en llamas', la actriz contrajo nuevas nupcias con el magnate cultural Norton Simon, gestor y promotor de los museos privados más importantes de los E.E.U.U. Desde entonces la actriz había estado completamente apartada de la vida pública.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Sting canta "Gabriel´s Message"


The Angel Gabriel from heaven came
His wings as drifted snow, his eyes as flames
"Oh hail" has said he to Holy Maiden Mary
(to holy mary)
Most highly favoured maid Gloria
(Most highly favoured maid Gloria)

Forknown a blessed mother thou shalt be
For generations loan and honnaly
Thy son shall be Imanuel th'as years forsawt =(forseen)
Most highly favoured maid Gloria
(Most highly favoured maid Gloria)

The gentle Mary neatly bowed the head
"To me, be as it pleaseth God" she said
"My soul shall whole and magnify this holy maid"
Most highly favoured maid Gloria
(Most highly favoured maid Gloria)

Of her Imanuel, the Christ was crossed
His Bethlehem all honor Christmas ghost
As everyone through out the world will Heaven save
Most highly favoured maid Gloria
(Most highly favoured maid Gloria)

martes, 15 de diciembre de 2009

Pasajes para renuentes




"Es humano querer lo que necesitamos, es humano desear lo que no necesitamos pero nos resulta deseable. Lo que es ya enfermedad es desear con igual intensidad lo que es necesario y lo que es deseable, y sufrir por no ser perfectos como si se sufriera por no tener pan. El mal romántico es este: es querer la luna como si hubiera alguna manera de obtenerla".

Libro del Desasosiego
Fernando Pessoa

domingo, 13 de diciembre de 2009

El Fauno Danzante

Un paseo a la deriva en París, me llevó hasta los Jardines de Luxemburgo. Busco deriva en el diccionario: abatimiento de la nave de su verdadero rumbo por efecto del viento, del mar, o de la corriente. Era un lunes de diciembre, y paseaba a merced de la luz, que esa mañana era muy tenue. El suelo estaba lleno de hojas, y encontré un gusto infantil en pisarlas. Al principio las aplastaba, luego las esparcía con la punta del pie, y las lanzaba hacia arriba. Entre patada y patada, iba comprendiendo la emoción del fútbol, tan ajena a mi hasta ese momento. Y así, poco a poco, mi pierna iba ganando confianza y autonomía, mientras buscaba con avidez montones más altos, con más y más hojas, para levantarlas al aire con un golpe cada vez más violento. En uno de esos lances, mi impulsivo pie dio con un bordillo que estaba oculto. Me hice daño y me senté en un banco. Cuando alcé la vista, vi frente a mi un fauno de bronce bailando y tocando una siringa. La deriva no ha sido tal deriva, pensé, mi rumbo se ha desviado por efecto del fauno. Estuve un rato mirando esa escultura, contemplaba el brazo que sostenía la flauta, o el único pie que apoya en el suelo, también su rostro de expresión grave, o su cuerpo levemente curvado. Me preguntaba qué notas saldrían de aquella flauta. El fauno siempre toca una música alegre y delicada para atraer a las ninfas. Estaba yo en estos pensamientos, cuando veo que un grupo de niñas adolescentes rodea la escultura, y levantan la mirada hacia el danzante con una expresión entre la sorpresa y la admiración. Aquí están las ninfas, pensé. Una de las ninfas, con mochila rosa, pasa de largo sin mirar al fauno. Es Siringe, que no sabe aún, que ella misma es la flauta. El grupo se va poco a poco. Pero otra se ha demorado en la contemplación del fauno. Es Pitis. Tiene una trenza y un abrigo azul, pero es Pitis y ha escuchado la flauta. La ninfa se une al grupo de ninfas. Me vuelvo a quedar sola frente al fauno. Y me asalta una terrible duda: entonces ¿quien soy yo?¿y que hago aquí? porque está claro que yo no soy una ninfa. Me entra una desazón, porque no soy capaz de encontrar respuestas. Pero al cabo de unos minutos, ya sé quien soy. Soy parte del cortejo del fauno, que a su vez es parte del cortejo de Jupiter. Me levanto del banco, ya más tranquila, con mi identidad restaurada. Sigo andando y un viento ligero levanta las hojas, que se mueven en circulos. Ya no necesitan mi pie para elevarse. Ahora sé que son, como yo, parte del cortejo del fauno. Me siguen las hojas en su enloquecido vuelo, o las sigo yo, hasta que van a caer todas a la fuente de María de Medicis. El musgo se ha apoderado de la piedra y el agua del estanque está oscurecida. Allí, al mismísimo centro del estanque ha ido a parar todo el cortejo, que ahora se desliza suavemente por la superficie del agua. En los laterales de la fuente, hay gente leyendo el períódico. Los lectores no se enteran de nada, siguen leyendo. Tengo la sensación de que el universo se ha ordenado. Todo ha encontrado su lugar. Aunque yo quizás tenga que asumir que no soy mas que una de las cabras del cortejo de un dios pastoril. Pienso entonces que el universo estará en orden, pero yo, no. Me dirijo a la salida. Atravieso la verja del jardin. Y allí está otra vez París, con ruidos, gente, tráfico. Apresuro mi paso hacia el metro, y casi me pilla un coche. Tengo que llegar pronto a la Rue Rivoli, porque no puedo dejar de ser lo que siempre fui: El Hada de Anatole France.



viernes, 11 de diciembre de 2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

Ariane (1957) dirigida por Billy Wilder



Gran comedia romántica, injustamente infravaalorada.

Ariane, una cándida estudiante de música, queda subyugada por la figura de un maduro playboy, Frank Flanagan, multimillonario americano que, mientras recorre el mundo atendiendo negocios, seduce a mujeres de toda edad y condición, sin preocuparse por los eventuales escándalos. Sus costumbres dan tarea a detectives privados allí por donde va. Uno de ellos, en París, es el padre de la estudiante (Chevalier).
En sus dossieres profesionales, repletos de informes sobre Mr. Flanagan, curiosea ella.
El amor romántico-soñador intenta triunfar contra corriente, en un contexto dominado por el estilo hedonista, hecho de relaciones efímeras y aisladas, coleccionables. Tan adverso medio obliga a Ariane a un complejo despliegue estratégico.
Se resistirá a ser convertida en conquista fácil y desechable, un trofeo en la pared del cazador.
Haciéndose valer, empieza por no revelar su nombre, que se quedará en la inicial. Para seguir, da rienda suelta a una ágil fantasía: inventa una identidad nebulosa y ficticia, capaz de competir en seducción con el galán a cautivar.
Creciéndose en la dificultad, alivia un miedo del espectador: que todo consistiera en un caso de inocencia arrollada por un casanova sin escrúpulos.
Las edades de los personajes, tan diversas, desequilibran un tanto el argumento.
Por otra parte, que Audrey Hepburn parezca más joven de lo que es (27), y que Gary Cooper (55) parezca más viejo, lo desequilibra un poco más (Cooper fue la segunda opción, tras la de Cary Grant, fallida).
Por momentos, el intérprete aparece demasiado mayor para encarnar a un seductor tan irresistible a los ojos de una jovencita virginal.
Ese inconveniente explica la frecuencia con que el rostro del actor sale en sombra.
Y probablemente el que, siendo “Ariane” un gran film, el público no lo respaldase.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Secuencias para la memoria (V)

Secuencias para la memoria (IV)

Te recuerdo Amanda


Cerca de 6.000 personas acompañaron este sábado por las calles de Santiago de Chile al féretro del cantautor chileno Víctor Jara


Depositados en un féretro de madera, con manillas de bronce y cubiertos con una manta negra de ribetes rojos, se encuentran enterrados de nuevo los restos de Jara, quien fuera torturado y asesinado el 15 de septiembre de 1973, apenas cuatro días después del golpe militar contra el gobierno del presidente socialista, Salvador Allende.
El pueblo de Chile rindió tributo al artista, cuyo cuerpo fue desenterrado el pasado mes de junio para recibir una autopsia. Los análisis de los forenses revelaron que Jara murió acribillado a balazos en el cráneo, tórax, abdomen, piernas y brazos.
El cuerpo de Jara fue enterrado por primera vez el 18 de septiembre de 1973 también en el Cementerio General de Santiago, pero sin ceremonia ni flores, ante una atenta vigilancia militar, y acompañado sólo por su viuda y dos amigos de ésta.



viernes, 4 de diciembre de 2009

Feliz Cumpleaños




Hoy es el cumpleaños de dos miembros muy especiales de antabay: una pintora y un fotógrafo que sin saberlo se pusieron de acuerdo para soplar las velas el mismo día.

Deseo a mi querido Jesús que viva siempre "aunque vivir sea vender plátanos al sol mientras el sol dure y haya plátanos que vender".

Y a mi querida Berta en París que "el cielo estrellado sobre ella (aquí va un guiño) siga llenando su ánimo de admiración".

Feliz Cumpleaños.

Secuencias para la memoria (III)



Con sólo mirarme me liberas,
Aunque yo me haya cerrado como un puño
siempre abres
Pétalo tras pétalo mi ser.
Como la primavera abre con un toque
Diestro y misterioso su primera rosa.
Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
Pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos
Es más profunda que todas las rosas.
Nadie, ni siquiera la lluvia,
Tiene manos tan pequeñas.

e.e. cummings

Secuencias para la memoria (II)

Secuencias para la memoria (I)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Artemisa, Saskia, Rembrandt, Corazón tan blanco

Artemisa ya no está sola
La exposición 'Holandeses en el Prado' rescata de los almacenes de la pinacoteca madrileña una de las colecciones más importantes del siglo XVII
ÁNGELES GARCÍA - Madrid - 03/12/2009
La colección de pintura holandesa del Museo del Prado, cerca de un centenar de obras, es también una de las más desconocidas de la pinacoteca. Por gusto errático o por puro capricho, desde la década de los cuarenta este conjunto no ha salido de los almacenes de la pinacoteca madrileña. Pero ahora, coincidiendo con la presentación del catálogo razonado de la colección (la historia detallada de cada una de las obras), elaborado durante los últimos seis años por Teresa Posada, el museo abre al público la exposición Holandeses en el Prado.
'La compañía de milicianos', de Hals, es la estrella invitada de la muestra
Se trata de un recorrido por los principales artistas y temas de esta escuela a través de 56 obras más la guinda de un invitado de lujo: La compañía del capitán Reijnier Reael y el teniente Cornelis Michielsz Blaeuw (1633), pintura monumental cuya ejecución inició Frans Hals y remató Pieter Codde, procedente del Rijksmuseum de Ámsterdam. Se trata de una oportunidad única de contemplar esta obra de temática militar, que estará expuesta hasta el 28 de febrero: y es que cuando en 2013 concluyan las obras de remodelación que se están ejecutando en el museo holandés, la pintura no volverá a ser prestada.
En un recorrido previo a la presentación de la muestra, Teresa Posada aseguraba ayer que la exposición del Prado está llena de descubrimientos. El trabajo durante estos seis años ha sido tan exhaustivo como buscar el ADN de cada una de las pinturas. Y han sido numerosas las atribuciones y reatribuciones que este proceso preparatorio ha deparado. Uno de los grandes descubrimientos radica en el que sin duda es uno de los tesoros del museo: Artemisa, el único cuadro de Rembrandt propiedad del Prado, que ahora ha sido identificado con su nombre original, Judit en el banquete de Holofernes.
Teresa Posada explicaba que es una colección rica pese a la ausencia de grandes nombres como Vermeer o el propio Rembrandt. "Pero es la pintura que se produce en las provincias del norte, unidas después de la firma del Tratado de Utrecht, en 1579". "Esas pinturas son el vínculo que da sentido patrio a las provincias independientes", explica la conservadora. "Hay una forma de entender el paisaje muy diferente de como se entiende en las provincias del sur. Es un paisaje muy oscuro, muy del gusto de la escuela alemana. Y un inicio de como después se entendería el paisaje moderno. Los bodegones también son muy distintos. Aprovechan para mostrar sus señas de identidad".
Miguel Zugaza, director del museo, afirmó que la exposición es una invitación "a contemplar con detenimiento lo que tenemos y no lamentarnos con lo que no tenemos". Concluye así uno de los programas más narcisistas del Prado, junto a la exposición de la pintura española del XIX y la dedicada actualmente a Juan Bautista Maíno.
Gabriele Finaldi, director adjunto del museo, informó de que parte de estas pinturas pasarán a formar parte de la colección permanente del Prado en su nueva reorganización. No precisó cuáles ni cuántas, aunque garantizó que acabaría el baile de las atribuciones que, como en todos los museos del mundo, ha habido hasta ahora. "Después de la detallada investigación que exponemos en el catálogo razonado, se cierran muchas dudas que había hasta el momento. Gracias a la exposición y a la investigación, también han sido restauradas 20 telas que se encontraban en malas condiciones".
Taco Dibbits, conservador jefe de colecciones del Rijksmuseum de Ámsterdam, bromeó con la idea de que precisamente una tela llena de personajes "desafiantes" con la Corona española se exponga ahora en el Prado. Compañía del capitán Reijnier Reael y el teniente Cornelis Michielsz Blaeuw, conocido también como la Compañía de milicianos, es una de las obras más relevantes de la pintura holandesa de los siglos XVI y XVII: "Frans Hals ha entrado en la guarida del león, ni él ni sus contemporáneos podrían haber imaginado que su obra vendría a España y mucho menos a Madrid. Todos esos hombres con los brazos en jarras y la mirada retadora luchaban como locos contra los españoles". La historia de la realización del cuadro la contó el conservador Alejandro Vergara. Frans Hals, junto a Rembrandt y Vermeer, era uno de los pintores más solicitados. Residente en Haarlem, Hals recibió el encargo, desde Ámsterdam, de pintar este cuadro. El artista no viajaba y tampoco quienes le habían encargado la obra. Haarlem y Ámsterdam están próximas, pero no había acuerdo. Después de amenazas y desplantes, tuvo que ser Pieter Codde quien lo terminara.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Música de Bach para un sentimiento nuevo



Se dice habitualmente que toda la filosofía occidental no es más que una nota a pie de página en el pensamiento de Platón. Aceptando esta premisa podría decirse en paráfrasis que la música occidental no es sino otro tanto en la obra de Johann Sebastian Bach.
Posiblemente no exista ningún sentimiento humano, ninguna emoción (ajenos a la voluntad) por sutil que sea que no pueda verse reflejada en la música de Bach. Basta con escuchar su meditativo Clave Bien Temperado o las caprichosas Variaciones Goldberg para constatarlo. En el ejercicio de esta capacidad, casi un don, Bach podría encontrarse por encima del resto de compositores canónicos. Pienso por ejemplo en Mozart, Beethoven, Haendel (incluso Schönberg!) o cualquier otro compositor que un neófito como yo fuese capaz de citar.
Parece que el círculo cromático que Bach emplea es mucho más generoso que el del resto de compositores. Esta aseveración está muy lejos de ser una valoración. Tan sólo pretende referirse al estrecho vínculo emocional que Bach es capaz de establecer con sus oyentes. Igual que el viento es el sonido más afín a los árboles, la música de Bach es el sonido más afín a los hombres. Nos explica con su música complejísimas emociones que resultarían imposibles de insinuar siquiera sin más instrumento que la palabra. Las demás artes no serían capaces de llegar tan lejos. Así, por ejemplo, si existiesen las palabras precisas para nombrar las cosas no existiría la poesía. La poesía es una tentativa. Una tentativa de llegar a algún lugar luminoso pero borroso. Es como intentar mirar el Sol de frente. Sabes que está ahí pero no alcanzas a contornearlo con la mano. La poesía es lo que más se acerca a Bach. Lo que más se acerca porque Bach sí llega. Es su música la pura experiencia contemplativa. Una ciencia humilde, perseverantemente especulativa, y pragmática, por carente de pretensiones. Esto puede verse en su dominio del contrapunto interpretando simultáneamente dos melodías aparentemente contrapuestas(especulación y pragmatismo) que suenan como una sola. Un juego maravilloso como mirarse al espejo para comprobar que el reflejo se rebela desvinculándose de tus actos y cobrando vida propia pero sin dejar de ser tú.
Son tan complejas las melodías de Bach que algunas parecen compuestas para que les creemos, les apliquemos una emoción nueva, brillante como una moneda recién acuñada. Sería así una especie de primer motor sentimental. Nos invita a crear sentimientos nuevos. Conduce a pensar que su música venía, como un nuevo Mesías, a limpiar la humanidad de todo el horror acumulado en su historia. A creer que venía a hacer tabla rasa. Horroriza pensar y comprobar que no fue así. Basta con observar el curso del s. XX.

Absorbido por estas tribulaciones me recuerdo la tarde del 12 de julio de 1997 deambulando por un Madrid antiguo. Las cortinas flameaban en las ventanas abiertas al Sol mientras a cada paso, a cada golpe de vista la ciudad se me revelaba en un indefinible estado de meditación, postración y alegría. Recorriendo los primeros metros de la angosta calle del Rollo, el sonido de las cuerdas pulsadas de un clavecín llegó a mis oídos no sé de desde dónde. Era la BWV 974 de Bach. Me detuve embriagado por el sonido durante unos instantes hasta que la música se ahogó en el callejón igual que el dióxido de carbono devora al oxígeno. Mirando a uno y otro de los muros buscando ventanucos y respiraderos enrejados no fui capaz de descubrir la procedencia de la música. Respiré hondo el sólido aroma a caramelo que abovedaba el callejón y parecía filtrarse de los muros. Miré hacia arriba. Podía sentirse en la punta de los dedos el tacto azul del cielo. Cuántas maravillas se concitaron en aquella tarde de ensueño.

P.D. Cuando volví a casa encendí la televisión. Anunciaban que acababan de asesinar a Miguel Ángel Blanco. Tuve que inventar un sentimiento nuevo para esa jornada.